Donde expresamos lo que somos

domingo, 29 de marzo de 2015

Pensé que no vendrías

Te esperaba en el andén. La gente corría de un lado a otro y me sentía incapaz de reconocer tus pasos. No podría adivinar dónde aparecerías como siempre trato de hacer cuando alguien está por llegar. Sentía más bien que no había nada a lo que pudiera adelantarme.
Pensé que no vendrías. Sabía que me buscarías tarde o temprano, pero a cada instante me convencía de lo contrario como si se tratara más bien de un asunto de esperanza, siendo una pérdida triste, como aquellas a las que nunca encontramos motivos. Caía con el tiempo como la arena de un reloj que intenta detenerse sin poder asumir la velocidad a la que todo ocurre fuera. Entonces, cuando el tren de dirección contraria marchaba y ya no sabía dónde poner la vista, te encontré y se me pasó por la cabeza que quizá tú tampoco me esperabas en el fondo.
No sabía cómo habías subido a ese tren, pero no podía pensar en perderte de vista en la siguiente estación. No me refiero al que tomamos en el andén.
Somos diferentes. Es inevitable al fin y al cabo, pero sabes que hablo de aquellas diferencias que sólo son invisibles a los ojos que se miran. Siempre hay quien decide mirar a otra parte.
Quizá por eso te esperé como si fueras a marcharte, pensando que no vendrías. Y después de todo, te recibo cada vez como si de nuevo hubieras decidido quedarte.
Te escribo sin saber por qué, puede que el tren haya tardado demasiado y no he podido evitar recordarlo. Quizá sólo quiera asegurarme de haberte dado las
gracias
por venir.

jueves, 19 de marzo de 2015

LLUVIA

 La gente en la vida viene y va, va y viene, como simples gotas de agua en la lluvia. Durante un tiempo les ves, les sientes, les oyes.... Luego, de pronto, ya no están. Caerá de nuevo la lluvia y volverás a ver las gotas, pero no serán las mismas que cayeron ayer. Mucha gente pasa por la vida, pero cuando ya han pasado no vuelven nunca. 

sábado, 21 de febrero de 2015

miércoles, 11 de febrero de 2015

Adios



Déjame vivir en soledad este dolor. El dolor de la partida, del decir adiós para nunca más volver a ver. El dolor de dejar de sentir tu presencia en mi habitación, en el comedor, en la sala, en el coche. El dolor de no saber a quién recurrir cuando necesito un consejo aventurado, una llamada de atención o un hombre sobre quien derramar mis lágrimas. 

martes, 10 de febrero de 2015

sábado, 31 de enero de 2015

martes, 27 de enero de 2015

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